14/10/09

Cómo secar flores

Dentro del mundo de la decoración, las flores secas tienen un lugar privilegiado y una infinidad de usos.
Son perfectas, por ejemplo, para decorar una mesa o lucir dentro de platos de vidrio de estilo campestre.
Muchas veces, preferimos no utilizarlas ya que resultan excesivamen­te costosas.
Por eso, compartimos con usted una técnica, para que pueda secar las más hermosas y variadas flores silvestres, prescindiendo de comprarlas.
• Primero debe conseguir varias flores de su gusto. Es conveniente que cuando pongan flores a secar, aprovechen el procedimiento para obtener una cantidad suficiente, y no tengan que volver a repetir el pro­ceso de secado (no al menos por un tiempo prolongado).
• Para este proceso deben conseguir una buena cantidad de arena se­ca y formar con ésta un "piso" en algún recipiente plástico. Cuando esté listo, apoyen las flores (lo más acomodadas posible) y luego échenles el resto de la arena encima.
• A continuación, tapen el recipiente y déjenlo varios días en reserva. Si cuando lo destapan y retiran la arena que cubría las flores, notan que aún no están secas y que la arena aún se encuentra húmeda, cambien la arena y repitan la operación. Verán que las flores obtenidas son exacta­mente iguales a las que se compran en cualquier negocio.
Precauciones para compartir
Una vela sólo arde bien, con llama suave y regular, si está perfecta­mente aplomada.
Éste y otros consejos y sugerencias, pueden ser compartidos (por me­dio de una tarjeta de presentación de su producto) con quien compre sus velas artesanales.
• Cuando una vela se enciende por primera vez, es conveniente dejar­la quemar, hasta que toda la superficie alrededor de la mecha se licué. Luego, se corta la mecha dejando una pequeña porción carbonizada, lo que facilitará el próximo encendido.
• No hay que colocar jamás, una al lado de otra, dos velas de diferen­te altura. La pequeña despediría un calor que fundiría a la mayor dándo­le mala forma y acelerando de forma desigual su consumo.
• Las manchas de cera se deben rascar antes de hacerlas desaparecer, con un trapo de tela en seco. Sólo después de esta operación, puede la­varse con agua muy caliente (si se trata de objetos que soportan las velas, como ser platos, vasos, moldes...) o pulir con un tapón de corcho (pa­ra maderas poco enceradas). Sobre las alfombras queda una marca gra-sienta, que desaparecerá con los productos de limpieza corrientes.

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